Evidencia científica paso a paso. Estabulación y conducta

En marzo de 2023 las investigadoras Ella Bradshaw- Wiley y Hayley Randle llevaron a cabo un estudio cuyo objetivo era determinar el efecto de las rutinas de estabulación sobre el estado anímico del caballo. Así, durante su trabajo en el Centro Equino de la Universidad Charles Sturt en Wagga Wagga (Australia), buscaban identificar indicadores de comportamiento sutiles que permitiesen evaluar la calidad de la vida de los caballos de manera objetiva, omitiendo otros más evidentes como las esterotipias.

Para ello seleccionaron a 10 caballos adultos que vivían en sus entornos familiares. Cómo herramientas de medición se instalaron cámaras de vídeo con infrarrojos para registrar la actividad durante 48 horas consecutivas. Para evoluar estos datos se analizó un etograma de 52 comportamientos posibles y se compararon dos grupos; aquellos caballos estabulados de manera diurna (unas 7,7horas al día), pero sueltos de noche y aquellos estabulados de noche (más de 13 horas) pero sueltos de día.

El estudio concluyó que la estabulñación nocturna generaba significativamente mayor estrés, manifestando a través de comportamientos que leídos en este contexto concreto eran indicadores de estado emocional negativo y frustración:

  1. Orejas tensas hacia delante: estado de hipervigilancia
  2. Pasos hacia delante: inquietud dentor del box
  3. Pasos laterales: considerados una versión leve de la «frustración de barrera» antes de llegar a estereotipias graves
  4. Bostezos reiterados y constantes: vinculados al estrés acumulado en este contexto.
  5. Masticación no nutritiva: respuesta del sistema nervioso tras eventos estresantes
  6. Cierre de ojos y recumbencia esternal: aunque dormían más tiempo tumbados (recumbencia), esto parecía ser una respuesta al agotamiento o a la mayor duración del encierro nocturno en comparación con el diurno.

Cabe destacar que los caballos estabulados de noche dormían más horas en fase REM; sin embargo, las investigadoras concluyeron que los beneficios que esto podía suponer no balanceaban lo negativo de la estabulación.

En una primera instancia, podríamos suponer en base a estas conclusiones que la estabulación nocturna es de alguna manera preferente a la diurna; sin embargo, el factor clave en el estudio, a la hora de aplicarlo a la práctica, no es el momento en que se produce la estabulación, sino la duración de esta.

Es esencial, a la hora de leer la evidencia científica, atender a las condiciones en las que se realizan los diferentes estudios y experimentos, así como inferir nuestra propia experiencia, para poder elaborar las conclusiones adecuadas.

De este modo, este trabajo se convierte en un punto más a favor de la semi – libertad como mejor herramienta para el bienestar de nuestros caballos; la estabulación nocturna resultó ser más perjudicial principalmente porque, en la gestión habitual de las hípicas, el caballo acaba pasando casi el doble de horas encerrado (13,6h vs 7,7h).

A la hora de consultar la evidencia científica, no debemos restringirnos a un solo estudio; lo ideal es consultar diferentes trabajos, de diferentes universidades y evaluarlos con ojo crítico. Los estudios financiados por entidades competitivas pueden estar influenciados a la hora de seleccionar su muestra o condiciones de trabajo de campo, por lo que atender a este tipo de detalles también es esencial para adquirir información de calidad.

(Bradshaw-Wiley, Ella, and Hayley Randle. «The effect of stabling routines on potential behavioural indicators of affective state in horses and their use in assessing quality of life.» Animals 13.6 (2023): 1065.)

Por fortuna, los estudios que analizan las consecuencias emocionales y conductuales de la estabulación no son pocos, y con matices sobre los resultados, la conclusión respecto al bienestar equino acostumbra a ser la misma; debe, en la medida de lo posible, reducirse o eliminarse. Así, otro estudio realizado en 2002 en la Universidad de Michigan procuró identificar diferencias en el comportamiento y entrenamiento de caballos estabulados o en pastoreo. Se estudiaron 16 caballos árabes de dos años de edad sin entrenamiento previo, divididos en dos regímenes de vida diferentes; 8 caballos en pasto, 8 en boxes individuales.

Se sometió a los caballos a un programa de entrenamiento estandarizado en round pen, con dos entrenadores y se midieron los resultados en los días 0, y, 21 y 28 del estudio. Pese a que a nivel fisiológico los datos fueron similares, la conducta registrada fue drásticamente diferente. Los caballos estabulados exigían mayor tiempo de entrenamiento que los de pasto y además tardaron más en habituarse a las actividades previas y la monta que estos. Los comportamientos no deseados también fueron más frecuentes en los caballos de box que aquellos que vivían en pastoreo; es decir, el manejo de vida es clave para regular de manera más adecuada la conducta de nuestro caballo.

Otros trabajos, como el de Yarnell, K., Hall, C., Royle, C., & Walker, S. L. (2015), mapearon 4 muestras diferentes:

Se utilizaron 16 caballos domésticos. Cada caballo pasó por cuatro tipos de alojamiento distintos (5 días en cada uno) en un diseño de bloques aleatorios:

  1. SHNC (Single Housed No Contact): Box individual sin contacto físico con otros caballos.
  2. SHSC (Single Housed Semi-Contact): Box individual con contacto visual limitado a través de rejas.
  3. PHFC (Paired Housed Full Contact): Alojamiento en parejas con contacto físico total.
  4. GHFC (Group Housed Full Contact): Vida en grupo en libertad (paddock) con contacto total.

Los resultados fueron ciertamente esclarecedores:

Corticosterona en heces (fGC): Los caballos en aislamiento total (SHNC) mostraron concentraciones significativamente más altas de metabolitos de glucocorticoides en comparación con el resto de grupos.

Termografía ocular (IRT): La temperatura del ojo, que aumenta ante respuestas de estrés agudo y crónico, fue significativamente más baja en los caballos que vivían en grupo (GHFC) que en todos los demás tratamientos.

Además, los caballos estabulados de manera aislada se mostraron significativamente más difíciles de manejar para los humanos; por el contrario aquellos que vivían en grupo resultaron mostrarse mucho más cooperativos. Más allá de las mediciones de estrés operadas a través de análisis de heces y temperatura ocular, se registró en caballos estabulados un aumento de las estereotipias y del ritmo cardíaco.

(Yarnell, K., Hall, C., Royle, C., & Walker, S. L. (2015). Domesticated horses differ in their behavioural and physiological responses to isolated and group housing. Physiology & Behavior, 143, 51-57. https://doi.org/10.1016/j.physbeh.2015.02.040

Otros trabajos como el realizado por Williams, Freeman y Gardner (2015) se enfocan en el análisis de la motilidad intestinal bajo la estabulación. El objetivo era cuantificar cómo afecta la transición del pastoreo a la estabulación (con ejercicio ligero) a la motilidad del intestino grueso y al balance de agua en el tracto digestivo. Se estudiaron caballos militares que vivían en libertad y fueron trasladados a boxes individuales con cama de viruta. Para ello utilizaron ecografía transcutánea para contar la frecuencia de contracciones en el ciego, la flexura esternal y el colon izquierdo.

Al segundo día de estabulación se registró una disminuición significativa de la motilidad en todas las regiones monitoreadas; este descenso aumentó en el cuarto día en la zona del colon izquierdo, dónde se suelen producir las impactaciones que derivan en cólico.

Los investigadores detectaron un colapso en el movimiento del intestino poco después del encierro, que aumenta significativamente en el colon izquierdo a partir del cuarto día. Además, el contenido de materia seca en las heces aumentó del 18,7% al 27,2%. Esto significa que el intestino reabsorbe demasiada agua del alimento, convirtiéndolo en una masa seca y dura difícil de evacuar.

La investigación concluye que los primeros cinco días tras pasar del pasto al establo son el periodo de máximo riesgo de cólico. El cólico se produce porque el sistema digestivo no es capaz de adaptarse simultáneamente a la ralentización de las contracciones y a la desecación del contenido intestinal, lo que acaba formando un «ladrillo» o bloqueo físico en el colon. Aun contando con un ejercicio y movimiento ligero, la estabulación reduce significativamente la motilidad intestinal, aumentando el riesgo de cólico.

(Williams S, Horner J, Orton E, Green M, McMullen S, Mobasheri A, Freeman SL. Water intake, faecal output and intestinal motility in horses moved from pasture to a stabled management regime with controlled exercise. Equine Vet J. 2015 Jan;47(1):96-100. doi: 10.1111/evj.12238. Epub 2014 Mar 21. PMID: 24528106; PMCID: PMC4303976.)

Recuerda entonces que lo esencial es:

  • Priorizar el tiempo de campo: Si tienes que elegir un horario, la estabulación diurna (más corta) es preferible para maximizar el tiempo de libertad real y el contacto social.
  • Vigilar las señales «invisibles»: Un caballo que bosteza mucho, mastica al aire o da pasitos en el box no tiene «manías», está comunicando un estado emocional negativo y estrés por confinamiento.
  • El box no es el mejor sitio para descansar: Aunque el box puede ofrecer seguridad para el sueño REM profundo, este beneficio no compensa el estrés de un encierro tan prolongado.

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